Prision...
Los humanos han inventado objetos y maneras para verse diferente. Han vivido mejorando las técnicas y empleando actualizaciones de todo lo que le rodea para aun sentirse diferentes. Poco a poco se convierten en esclavos de sus actualizaciones y de lo que inventan y sin notarlo todos se van pareciendo. La comunicación hace que el efecto moda los aprisione y los coloque en las mismas celdas donde ellos son felices, con las migajas que le otorga la libertad.
Lo cumbre es que la reja de su celda está abierta… solo que él es un voluntario a su reclusión.
Cierto día un hombre caminaba por una vereda. Aun siendo muy joven, manifestaba síntomas de depresión de la vida y se quejaba constantemente de su mala suerte y de lo mal que lo habían tratado. En una de esas tertulias, pateó una piedra, la cual salió disparada y cayó sobre un transeúnte más adelante. Todos vieron la acción y juzgaron cada quien de acuerdo a su condición, deliberadamente condenaron al joven por asesinato en primer grado…
Muy a pesar de su condición, parecía que las cosas no podrían estar peor… caer en reclusión en un centro donde los presos llevan un grillete a cuestas.
El escape se hacía rudo cada vez… y cuando se intentaba correr el grillete obstaculizaba el impulso, en otras ocasiones maltrataba la piel y desgarraba los músculos. Se hacía cada vez más pesado e incomodo… con el tiempo el recluso dejo de sentirlo como ajeno.
Al cabo de 30 años de encierro… el hombre, quien ya contaba con edad madura, logra su libertad bajo palabra, a consecuencia de la buena conducta. Sin embargo al querer caminar las cosas se le pusieron difíciles. Su movimiento era torpe y desbalanceado sentía que algo en el no estaba bien. Pronto se dio cuenta de que le hacía falta su grillete. Se había institucionalizado.
Es evidente que el hombre que pasa mucho tiempo en un sitio se hace parte de el. Como medida desesperada para tal situación consiguió hacerse uno pero no era lo suficientemente pesado. Y así, probando entre varias alternativas, no le quedo más remedio que cometer otro delito… y exigir cumplir su condena en la misma prisión donde había estado recluida la mayor parte de su vida…
donde solo podria sentirse comodo con un grillete en sus tobillos, siendo preso a voluntad y sintiendose incomodo a voluntad por su proceso estupido de ser un verdadero animal... que siendo racional piensa como un descerebrado y le aqueja la costumbre, se baña entre sus aguas y se enorgullece de ser solo un perfecto imbécil...
Lo cumbre es que la reja de su celda está abierta… solo que él es un voluntario a su reclusión.
Cierto día un hombre caminaba por una vereda. Aun siendo muy joven, manifestaba síntomas de depresión de la vida y se quejaba constantemente de su mala suerte y de lo mal que lo habían tratado. En una de esas tertulias, pateó una piedra, la cual salió disparada y cayó sobre un transeúnte más adelante. Todos vieron la acción y juzgaron cada quien de acuerdo a su condición, deliberadamente condenaron al joven por asesinato en primer grado…
Muy a pesar de su condición, parecía que las cosas no podrían estar peor… caer en reclusión en un centro donde los presos llevan un grillete a cuestas.
El escape se hacía rudo cada vez… y cuando se intentaba correr el grillete obstaculizaba el impulso, en otras ocasiones maltrataba la piel y desgarraba los músculos. Se hacía cada vez más pesado e incomodo… con el tiempo el recluso dejo de sentirlo como ajeno.
Al cabo de 30 años de encierro… el hombre, quien ya contaba con edad madura, logra su libertad bajo palabra, a consecuencia de la buena conducta. Sin embargo al querer caminar las cosas se le pusieron difíciles. Su movimiento era torpe y desbalanceado sentía que algo en el no estaba bien. Pronto se dio cuenta de que le hacía falta su grillete. Se había institucionalizado.
Es evidente que el hombre que pasa mucho tiempo en un sitio se hace parte de el. Como medida desesperada para tal situación consiguió hacerse uno pero no era lo suficientemente pesado. Y así, probando entre varias alternativas, no le quedo más remedio que cometer otro delito… y exigir cumplir su condena en la misma prisión donde había estado recluida la mayor parte de su vida…
donde solo podria sentirse comodo con un grillete en sus tobillos, siendo preso a voluntad y sintiendose incomodo a voluntad por su proceso estupido de ser un verdadero animal... que siendo racional piensa como un descerebrado y le aqueja la costumbre, se baña entre sus aguas y se enorgullece de ser solo un perfecto imbécil...
Comentarios
Publicar un comentario