El pan...
Ali Said Sauda
En una comarca, al sur del país de Mhoir, vivía un panadero. Su pan era famoso por el increíble sabor, incluso por su suave textura y su exquisito aroma. El panadero vivía con su esposa quien era una mujer hacendosa y dulce. También tenía dos hijos. La mujer siempre le ayudaba a hacer el pan. Un dia del verano del cuarto mes, el panadero murió. Todas las personas de la pequeña comarca lloraron la perdida del maestro panadero pues, ¿quien mas haría su pan de cada dia?. La mujer, quiso emprender la noble tarea, y con determinación empezó su fabricación. Contrato un ayudante y abrió su negocio a los pocos días. Pero el pan no le sabia igual, su textura era menos suave y su sabor era agrio. El olor era similar pero todo lo demás, completamente diferente.
- ¡no lo entiendo! - comentó - todo esta igual... Todo es como el lo hacia, y aun así, sabe distinto... El ayudante que era un chico muy inteligente, empezó a investigar y estudiar las recetas del pan y se dio cuenta de que la fermentación de la levadura había sido el fallo de aquella mujer. Aun con toda la "experiencia" de esta, ella jamás había hecho el pan, se había limitado a solo ver.
El muchacho, menciono el error, y ella llena de cólera, despidió al ayudante, después de todo, ella era quien lo hacia y ningún advenedizo sin experiencia le iba a decir como hacer las cosas. El ayudante quien había sido diligente, abrió su propia tienda y en poco tiempo, realizo, no solo el pan del primer panadero sino que invento algunas recetas que fueron aceptadas con éxito en el pueblo. La mujer demandó al pequeño, pues había robado sus recetas, sin embargo el éxito del muchacho fue tan contundente que decidieron que él haría el pan en lugar de la mujer.
Con el tiempo ella se convirtió en su ayudante. Aunque parezca injusto, lo que quiero mostrar en el cuento es: no importa cuantas veces lo hayas visto hacer, hacerlo es distinto... La soberbia no es buena consejera... Trata de no juzgar a los demás, por insignificante que parezca, y por ultimo: aun cuando tengas la voluntad de hacer las cosas, hacerlo "bien" implica hacerlo con maestría, el hecho de que lo hayas hecho diez mil veces de una forma, no significa que este bien. Siempre hay una forma distinta de hacerlo. A menos que se haya estudiando todas las formas posibles y la única forma sea como tu las haces. En este sentido nace el maestro. Pero siempre habrá otra persona que supere a ese maestro de eso se trata la vida...
Ali Sauda
Ali Said Sauda
En una comarca, al sur del país de Mhoir, vivía un panadero. Su pan era famoso por el increíble sabor, incluso por su suave textura y su exquisito aroma. El panadero vivía con su esposa quien era una mujer hacendosa y dulce. También tenía dos hijos. La mujer siempre le ayudaba a hacer el pan. Un dia del verano del cuarto mes, el panadero murió. Todas las personas de la pequeña comarca lloraron la perdida del maestro panadero pues, ¿quien mas haría su pan de cada dia?. La mujer, quiso emprender la noble tarea, y con determinación empezó su fabricación. Contrato un ayudante y abrió su negocio a los pocos días. Pero el pan no le sabia igual, su textura era menos suave y su sabor era agrio. El olor era similar pero todo lo demás, completamente diferente.
- ¡no lo entiendo! - comentó - todo esta igual... Todo es como el lo hacia, y aun así, sabe distinto... El ayudante que era un chico muy inteligente, empezó a investigar y estudiar las recetas del pan y se dio cuenta de que la fermentación de la levadura había sido el fallo de aquella mujer. Aun con toda la "experiencia" de esta, ella jamás había hecho el pan, se había limitado a solo ver.
El muchacho, menciono el error, y ella llena de cólera, despidió al ayudante, después de todo, ella era quien lo hacia y ningún advenedizo sin experiencia le iba a decir como hacer las cosas. El ayudante quien había sido diligente, abrió su propia tienda y en poco tiempo, realizo, no solo el pan del primer panadero sino que invento algunas recetas que fueron aceptadas con éxito en el pueblo. La mujer demandó al pequeño, pues había robado sus recetas, sin embargo el éxito del muchacho fue tan contundente que decidieron que él haría el pan en lugar de la mujer.
Con el tiempo ella se convirtió en su ayudante. Aunque parezca injusto, lo que quiero mostrar en el cuento es: no importa cuantas veces lo hayas visto hacer, hacerlo es distinto... La soberbia no es buena consejera... Trata de no juzgar a los demás, por insignificante que parezca, y por ultimo: aun cuando tengas la voluntad de hacer las cosas, hacerlo "bien" implica hacerlo con maestría, el hecho de que lo hayas hecho diez mil veces de una forma, no significa que este bien. Siempre hay una forma distinta de hacerlo. A menos que se haya estudiando todas las formas posibles y la única forma sea como tu las haces. En este sentido nace el maestro. Pero siempre habrá otra persona que supere a ese maestro de eso se trata la vida...
Ali Sauda
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