El Burro de Ali Said Sauda

 Convencer al mundo de que se es importante es como tratar de convencer al gusano de que es un ave. No obstante, existe en el planeta toda clase de seres y el único que no se cree lo que es… es el ser humano.

 Cierto día, un burro fue llevado a unas caballerizas. Este fue traido para emprender labores que le competen a un burro. El burro fue creciendo y con el tiempo, se convirtió en un burro grande y fuerte. En el establo nadie hablaba de su condición, mucho menos establecían diferencias pues, al haberlo traído pequeño en compañía de caballos, estos lo miraban como su igual. Hasta que un día, la crisis del reino obligo a ir por largas travesías para encontrar provisiones, la velocidad contaba como factor importante y los caballos del reino eran la pieza fundamental para la movilización de las diligencias.

El burro comenzó a notar que en el reino sus servicios eran poco sugeridos más que para trabajos que son considerados forzados. Empeñado en hacer las cosas a su modo y convencido de que era un caballo, intentó galopar, tal como lo hace el caballo. Mas sus esfuerzos, por más que creyera ser un caballo, no podían igualar el paso, ni la velocidad ni su aceleración. El burro se sintió abrumado, y se sentó a la orilla de un rio. Allí entre otros caballos y viendo su reflejo en el agua comprendió que el no era de la misma raza que sus “hermanos”.  Sin embargo su diferencia notable también radicaba en que, aun cuando los caballos eran imponentes y esbeltos, su velocidad era superior a la de él y podía llevar a sus amos mas rápido, la fuerza y la resistencia del animalito era un aspecto superior a la del caballo.

 Dirigiéndose a uno de los majestuosos animales le preguntó: - ¿Alguna vez reparaste en lo diferente que somos? El caballo respondió: - Siempre hemos visto tus diferencias y tu desarrollo, pero nosotros no clasificamos solo nos aceptamos. Ese afán de clasificar y diversificar es de los humanos. Sin embargo es evidente por si mismo que tu condición y la mía son diferentes. Pero las diferencias son riquezas, no motivos de vergüenza. Algunos somos caballos otros son como tu.

Nuestro amigo no se convencio de las palabras del imponente animal e insistiendo en ser caballo, tratando de demostrarle a ellos que él era su igual y rehusando a su propia naturaleza, emprendio carrera a toda con toda su fuerza, tratando de imitar los movimientos y velocidad del caballo, fue tanto su esfuerzo que cayó aparatosamente y se desplomo por un risco. El rey volvió a mandar a traer a un burro… pues siempre hacia falta uno en el reino

 Aceptar lo que somos es trabajo de nosotros mismos. No de una sociedad. El problema de la humanidad es pensar que son caballos, y todos pretenden ser caballos aun cuando hayan nacido como burros

 A. Sauda: Derechos Reservados

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